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Se suspende la visita a la Reserva Ecológica de Costanera Sur

Por causa de la lluvia debemos posponer la visita que íbamos a realizar hoy domingo 9 de junio.  Más adelante informaremos la nueva fecha,

Cómo llegar:
http://www.porlareserva.org.ar/DatosReserva.htm ( líneas de colectivos y calles principales)

Sitio Oficial:

Más información sobre la reserva:
http://www.reservacostanera.com.ar/  (recomendemos el video "Refugio de Aves")
http://www.youtube.com/watch?v=Mye7l_BLTPI (hermoso video sobre la reserva y su nacimiento)





Más sobre efectos del glifosato…

ENTREVISTA A GILLES-ERIC SERALINI, REFERENTE EUROPEO EN EL ESTUDIO DE AGROTOXICOS

“El glifosato estimula la muerte de las células de embriones humanos”

Confirmó los efectos letales del herbicida en células humanas de embriones, placenta y cordón umbilical. Alertó sobre las consecuencias sanitarias y ambientales, y exigió la realización de estudios públicos sobre transgénicos y agrotóxicos. Cuando dio a conocer sus investigaciones, recibió críticas y desacreditaciones.
Gilles-Eric Seralini es especialista en biología molecular, docente de la Universidad de Caen (Francia) y director del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (Criigen). Y se ha transformado en un dolor de cabeza para las empresas de agronegocios y los defensores a ultranza de los OGM (Organismos Genéticamente Modificados –transgénicos–). En 2005 descubrió que algunas células de la placenta humana son muy sensibles al herbicida Roundup (de la compañía Monsanto), incluso en dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura. A pesar de su frondoso currículum, fue duramente cuestionado por las empresas del sector, descalificado por los medios de comunicación y acusado de “militante verde”, entendido como fundamentalismo ecológico. Pero en diciembre pasado volvió a la carga; la revista científica Investigación Química en Toxicología (Chemical Research in Toxicology) publicó su nuevo estudio, en el que constató que el Roundup es letal para las células humanas. Según el trabajo, dosis muy por debajo de las utilizadas en campos de soja provocan la muerte celular en pocas horas. “Aun en dosis diluidas mil veces, los herbicidas Roundup estimulan la muerte de las células de embriones humanos, lo que podría provocar malformaciones, abortos, problemas hormonales, genitales o de reproducción, además de distintos tipos de cánceres”, afirmó Seralini a Página/12 desde su laboratorio en Francia. Sus investigaciones forman parte de la bibliografía a la que hace referencia el Comité Nacional de Etica en la Ciencia en su recomendación para crear una comisión de expertos que analice los riesgos del uso del glifosato.
Esta es parte de una nota de Darío Aranda, aparecida hoy en Página/12; pueden leerla COMPLETA siguiendo este vínculo.


Mitos y miedos que atormentan a los futuros estudiantes universitarios

La mayoría son injustificados, aunque se toman como verdades (*)
Opinan los especialistas
El camino de ingreso en la universidad está plagado de ideas equivocadas. Junto a los miedos que causa pasar a un espacio que suele resultar intimidante, se reproducen prejuicios, que se transmiten de boca en boca y que los recién llegados creen como verdades inapelables.
"En la universidad sos un número", "los profesores no explican si uno no entiende", "tal materia es filtro"; "las universidades públicas son buenas pero desorganizadas; las privadas son comerciales y más ordenadas" son algunos de los más extendidos que impregnan la elección de la universidad, la carrera y hasta la actitud con que los chicos se disponen a empezar la vida universitaria.
"El problema es que están muy convencidos de que así son las cosas. Son ideas difíciles de remover porque les dan seguridad en un momento de mucha incertidumbre, como es el ingreso en la universidad -dijo a LA NACION Lidia Ferrari, integrante del Departamento de Orientación vocacional del CBC-. Son parte de la desinformación general, porque muchas son ideas que transmiten los docentes y los padres."
Aquí, un listado de los mitos sobre la universidad más escuchados y su refutación.

En la universidad sos un número”   Muchos chicos temen un trato despersonalizado, en comparación con el contenedor colegio secundario. "Les explicamos que van a pasar a un ámbito que tiene otras características de relación, pero que puede ser de todos modos personalizado", explica Elsa Montauti, coordinadora del Servicio de Orientación Educacional, Vocacional y Ocupacional de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref).
Lo que sí resulta distinto es que ser estudiante universitario supone manejarse de manera autónoma y ser responsable del propio aprendizaje, pero eso no implica un contexto hostil. Ayuda a pensar, además, que todos los recién llegados se encuentran en situaciones similares de temor: tampoco conocen a nadie ni aprendieron aún a manejarse en el nuevo ámbito.
En algunas universidades privadas detectan, también, la contracara: los que ven a la universidad como un colegio secundario, sólo que un poco más grande. Y demandan, por ejemplo, contemplaciones en las fechas de exámenes o los horarios, por problemas personales. "Les aconsejamos que piensen en sus prioridades, y les decimos que la organización propia de la universidad impide esas consideraciones", advirtió Roberto Aras, director del Departamento de Ingreso de la UCA.

Los profesores no explican si uno no entiende”   "Les explicamos a los chicos que ellos son los protagonistas del aprendizaje y que deben demandar una explicación si no entienden; que éste es el espacio para no saber y equivocarse", apuntó Aras. Para sacarse las dudas sobre la supuesta distancia de los profesores universitarios, recomiendan acercarse a la facultad, hablar con estudiantes y presenciar alguna clase.

No voy a dar abasto para estudiar la cantidad de contenidos”    La universidad aparece como un lugar muy exigente para los nuevos alumnos, que no sienten que puedan atravesar con éxito; temen, por ejemplo, no poder organizarse para el estudio. Sin embargo, a ser universitario también se aprende y pueden acudir a los servicios que casi todas las universidades proveen: orientación vocacional, metodología del estudio o profesores tutores. Muchos piensan que el estudio absorberá todo su tiempo. "Hay un proceso de adaptación, pero todos tienen experiencias previas de cambio que los van a ayudar a hacerlo", dijo Montauti.

Las materias filtro”    Es cierto que hay materias más complejas que otras, pero con previsión, organización y consultas a tiempo, la dificultad puede manejarse. Muchos chicos sólo miran las materias para definirse por una carrera. "Hay que mirar todo el plan de estudios, ver el conjunto. Aprobar materias es sólo el camino para llegar al título profesional", dijo Marcelo Freddi, director del Departamento de Ingreso y Orientación Vocacional de la Universidad de Morón.
Si me equivoco de carrera, será un fracaso irreversible”   Una primera elección puede no ser definitiva y eso no debe verse necesariamente como un fracaso, sino más bien como una experiencia. "Elegir una carrera es una decisión importante, pero los alumnos son capaces de hacerlo. Han tenido que tomar otras decisiones en sus vidas, tienen herramientas para hacerlo y gente que puede ayudarlos", dijo Freddi.
"Intentamos conectarlos con otros momentos de cambio que han experimentado. Los temores son inevitables, pero les sugerimos que no se queden solos, que pidan ayuda, que los compartan con otros para atenuar las ansiedades", contó Adriana Hunau, coordinadora del Departamento de Orientación Vocacional de la Universidad Nacional de Cuyo.
El CBC es un año filtro, que no sirve para nada”   "Muchos se acercan con la idea de que el CBC es un espacio hostil, que retrasa y no tiene ninguna utilidad. En realidad, es el primer año de todas las carreras de la UBA. Es un prejuicio complicado, porque apenas encuentran un obstáculo, muchos chicos desisten", dijo Ferrari. Para muchos, el CBC es una oportunidad de nivelar conocimientos y adquirir hábitos de estudio.

Las universidades públicas son buenas pero desorganizadas; las privadas están orientadas a lo comercial y son más ordenadas”   La heterogeneidad de las universidades hace imposible generalizar. Es cierto que las universidades privadas suelen tener menos estudiantes que algunas públicas y un esquema más organizado, pero no es privativo de ellas. Incluso dentro de la UBA, las actividades cotidianas de las distintas facultades son diferentes. Un camino efectivo para elegir una universidad es visitar las instituciones, recorrerlas y hablar con sus estudiantes, para tener una mirada más real sobre su funcionamiento.

(*) Este es un artículo de Raquel San Martín, publicado originalmente en La Nación (octubre de 2004).


sobre Facultad de medicina

(Nota publicada en el diario Crítica, el jueves 25)



PROTESTA EN LA JEFATURA DE GOBIERNO PORTEÑO

La lucha de clases universitaria

La Facultad de Medicina dicta clases abiertas y públicas en rechazo a las residencias otorgadas a alumnos de claustros privados.


Las residencias son un requisito indispensable para que los alumnos de las diversas carreras de Medicina de la UBA obtengan su título. Al tener que compartir las vacantes que existen en los hospitales públicos con estudiantes de universidades privadas "se reduciría aún mas la posibilidad de efectuar estas prácticas finales"
La protesta comenzó a las 10 y consistirá en clases abiertas y públicas dictadas por docentes de diversas cátedras. A las 15, el Consejo Directivo en pleno, presidido por el decano Alfredo Buzzi, sesionará en la calle, informaron fuentes de esa Facultad de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
La Facultad de Medicina de la UBA trasladó hoy sus actividades académicas a las puertas de la jefatura de Gobierno porteña




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Universitarias

(Transcribo nota completa de Pablo Alabarces, publicada en el diario Crítica de hoy

Después de seis meses de contratapas de lunes, es oportuno confesar algo: no soy periodista, aunque lo haya querido ser. Cuando terminé la secundaria, en plena dictadura, no había carrera de Comunicación Social en la UBA; había que recurrir a dudosas escuelas de periodismo, y estudiar Letras era una opción para los que qu eríamos despuntar el vicio. Luego, claro, la crítica literaria te hacía olvidar la literatura y en las redacciones le echaban flit a todo lo que sonara universitario. Otros tiempos, otras costumbres. De modo que estudié Letras, y por una serie de azares terminé doctorándome en Sociología. Y entonces y antes y después vino la posibilidad de escribir en diarios y revistas, vicio que cultivo desde un lejano 1986 en el olvidado diario Tiempo Argentino. 
Queda aquí develado el misterio que aqueja a algunos comentaristas de la web de este diario: no soy periodista sino columnista. El pacto es escribir de lo que sé y de lo que investigo, que es la cultura popular y la de masas y la otra –porque uno no estudia Letras para luego fingir que la cumbia y Tinelli y el aguante son el centro del universo–. Pero vivo de otra cosa: vivo, misteriosamente, de la Universidad y de la investigación y el Conicet, donde soy investigador en sociología de la cultura. Tengo veintitrés años ininterrumpidos de profesor. Y no hay en ellos ninguna resignación: sigo creyendo que este oficio –enseñar e investigar– es una de las mejores cosas que me pudieron haber pasado. Escribir estas contratapas es un complemento feliz; enseñar, investigar y luego contar y discutir, a veces con más éxito, lo que producimos en la universidad. Es cumplir a la vez el berretín adolescente del periodismo y el objetivo crucial de los que trabajamos en las ciencias sociales, que no es otra cosa que ayudar a cambiar una sociedad que nos conforma tan poco –por no decir nada–.
Los recientes y presentes e inacabados sucesos en torno de la UBA no me son, entonces, indiferentes. No me puedo poner en crítico distanciado, porque doy clase e investigo y además soy parte del gobierno de la Facultad de Ciencias Sociales, la más damnificada, la   que está hoy en el candelero. Doy clase en aulas espantosas, sin calefacción ni ventilación; los techos no se caen, pero pareciera que podrían hacerlo; no se pueden nombrar nuevos profesores, porque no les pagarían –todavía hay varios que no lo han conseguido jamás–; hemos armado un posgrado de lujo, entre gratis y muy barato, pero no recibimos un solo peso para solventarlo y así hacerlo gratuito, como es en Brasil, sin ir más lejos; los empleados administrativos ganan miserias y son muchos menos de los necesarios –y puedo afirmar, porque dirijo hace casi cinco años una oficina universitaria, que no se trata de ñoquis ni de nada por el estilo–. Los compañeros y compañeras que trabajan conmigo en la cátedra arañan los $600 mensuales, y se matan para dar clases espléndidas, dignas de admiración y respeto por sus estudiantes (que los adoran). Pero lo deben hacer muchas veces y en muchos lados, para así armar sueldos decentes.
Y a pesar de todo eso, la UBA sigue siendo la segunda o tercera universidad de América Latina y una de las más prestigiosas del mundo, la que produce un porcentaje abrumador de toda la ciencia argentina. Los responsables de las universidades extranjeras no leen encuestas berretas, sino que se limitan a tributar el respeto que la UBA se ha ganado por la calidad de sus graduados y del conocimiento que genera. Un verdadero milagro, que el esfuerzo de las sucesivas autoridades políticas por desfinanciarla no ha conseguido destruir. El milagro consiste en el orgullo tenaz de saberse parte de una tradición democrática inaudita: somos el único país del continente donde un hijo de las clases populares podía llegar a doctorarse en su universidad pública, gratuita y cogobernada. Una tradición democrática que tiene las dificultades propias de la lucha política –que la vuelven conflictiva, pero también más democrática que varias provincias sofocadas por el feudalismo–; y una tradición de autonomía que también garantiza que la producción científica sea minuciosamente independiente, solo deudora del rigor científico –pongámoslo así: ni le pedimos permiso a Clarín, ni le debemos pleitesía al PJ o a Macri–.
Con poca plata –las cifras necesarias son ridículas para el superávit fiscal y la recaudación impositiva– todos los problemas se resuelven. La movilización de docentes y estudiantes garantiza que nadie se la robe: será necesariamente plata bien usada. La pregunta del millón es, entonces, si la universidad pública, uno de los grandes orgullos de este país, le importa algo a este Gobierno. Y a toda la sociedad, que critica los paros y las marchas hasta que llega el día de la graduación de sus hijos e hijas. Ese día, entonces sí, se emocionan recordando al abuelo analfabeto.


La UBA rechaza un plan macrista

A cambio de un arancel, los alumnos de las facultades de Medicina de ocho universidades privadas realizarían prácticas en los hospitales públicos de la Ciudad de Buenos Aires. Los estudiantes de la estatal denuncian que habrá un 50% menos de cupos para ellos.

El jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, selló un contrato con ocho universidades privadas para que los estudiantes de grado y posgrado de las carreras de medicina, enfermería, nutrición, radiología, kinesiología y fonoaudiología puedan cursar sus prácticas hospitalarias en los centros de salud públicos porteños durante cinco años por una “cifra irrisoria”: unos 30 pesos por mes por estudiante. El acuerdo sorprendió a alumnos y graduados de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, pero también dejó boquiabierto al mismo decano, Alfredo Buzzi, que no sabía el contenido del convenio que se firmó en mayo.
El decano de Medicina denunció, además, que la implementación de este sistema favorece a los estudiantes de las universidades privadas y va en detrimento de los alumnos de las facultades públicas que contarán, de ahora en más, con menos vacantes en los hospitales estatales: “La situación nos tiene muy preocupados, porque desde 1900 para acá, la Facultad de Medicina logró que sus estudiantes hicieran las prácticas hospitalarias y de aprendizaje en los centros de salud municipales, y esto podría verse interrumpido”.

Pueden leer el artículo completo siguiendo este vínculo.


Hablando de racismo...

Hoy, en Critica de Argentina, salió publicada una nota de Reynaldo Sietecase sobre las actuales políticas migratorias de los países de la Unión Europea. Les transcribo algunos tramos a continuación (el artículo completo está acá):

El fútbol como pasaporte. Un negro que juega bien es menos negro, menos inmigrante. Gracias al fútbol, Didier Drogba dejó de ser un negro nacido en Costa de Marfil para convertirse en un delantero efectivo y veloz cuyo pase cuesta 40 millones de euros. Un sudaca con hambre de gol no requiere visa. Carlos Tévez pasó sin dificultades los controles del aeropuerto de Heathrow en Londres por su potencia goleadora. Su aspecto lo hubiese dejado en el umbral al primer interrogatorio. Pero el fútbol no siempre abre puertas. La semana pasada, una veintena de africanos intentó cruzar la frontera entre Marruecos y Melilla aprovechando el entusiasmo de los guardias españoles por la Eurocopa. Los custodios miraban cómo su equipo batía a Italia por penales, cuando los africanos intentaron un ataque por sorpresa. Pero la defensa europea reaccionó a tiempo y los africanos quedaron entre las dos cercas de alambre que rodean el enclave colonial.
Eduardo Galeano insiste en su último libro, Espejos, con una idea que tiene confirmación científica: “Somos todos africanos emigrados. Hasta los blancos blanquísimos vienen del África. Quizá nos negamos a recordar nuestro origen común porque el racismo produce amnesia, o porque nos resulta imposible creer que en aquellos tiempos remotos el mundo entero era nuestro reino, inmenso mapa sin fronteras, y nuestras piernas eran el único pasaporte exigido”. Ahora el pasaporte también son las piernas pero sólo si pisan el cuidado césped de los estadios europeos.


una linda nota de Alberto Rojo

¿De qué color es la Bandera? Leo en varios sitios que hay controversia (argentinos somos) sobre el verdadero tono de las franjas. Para algunos es celeste, para otros, de un azul profundo que parecería atestiguado en la primera bandera de Belgrano, preservada en algún lugar de Bolivia.
La evidencia poética en la hermosa canción de la ópera Aurora habla del azul del cielo y del azul del mar. Pero ¿de qué color es el mar? La respuesta es parte de otra controversia con otros personajes, ambos premios Nobel, el hindú Chandra Raman y el inglés lord Rayleigh.
Rayleigh fue el primero en dilucidar la razón física del azul del cielo. Su explicación, de fines del siglo XIX, parte de un hecho que en ese entonces no era universalmente aceptado: la materia está hecha de átomos. El espacio, el ámbito que nos rodea, el aire mismo, no es una sustancia densa y continua sino que está prácticamente vacío, salvo por unas entidades microscópicas (átomos y moléculas) sobre cuya existencia no había evidencia directa en esos tiempos.
Para él, la luz del sol pone en vibración las moléculas de aire y éstas, al vibrar, reemiten luz en todas direcciones: el hecho mismo de que veamos el cielo es una evidencia de la teoría atómica. En una atmósfera continua, sin la granularidad microscópica de los átomos, el cielo del día sería oscuro, con un disco brillante, el Sol; no habría atardeceres ni amaneceres, la noche empezaría al ponerse el último rayo. ¿Por qué azul? Por la manera en que las moléculas reemiten la luz. La luz consiste en vibraciones similares a las vibraciones sonoras.
En la analogía sonora, la luz blanca del sol corresponde al sonido simultáneo de varias notas de un piano, digamos de un do a un la de la misma octava. La luz blanca es un acorde de luz en la que se superponen una infinidad de frecuencias que van de la “nota” más grave (el rojo) a la más aguda (el violeta). Las frecuencias más altas tienen más energía y se reemiten con más facilidad. Por eso el cielo es azul. Las frecuencias más bajas siguen de largo.
Por eso, en los atardeceres y amaneceres, cuando la luz del sol pasó por un espeso filtro de atmósfera que lo despojó del azul vemos el sol rojizo: la nota baja, el rojo, llegó más lejos. El azul del cielo tiene entonces una explicación sencilla. El azul del mar es otra historia.
En 1910, Rayleigh atribuyó el azul del mar a la simple reflexión en el agua del azul del cielo. Casi doce años después, Raman, mientras contemplaba la opalescencia azul del Mediterráneo en un viaje de verano, se atrevió a cuestionarlo. Para él, el azul del mar se debía a propiedades intrínsecas del agua, a la manera en que sus moléculas absorbían la luz del sol. Cuando arribó a Calcuta experimentó con la idea y llegó a resultados por los que luego recibió el Premio Nobel. Pero la razón del azul del mar no se puede comprimir en una sola explicación. Un ejemplo más de que las preguntas del mundo no son para un examen de multiple choice. Según las circunstancias, el viento, la nubosidad, la profundidad del mar, y el ángulo desde que se lo mire, el color del mar puede ser distinto.
El agua absorbe las frecuencias bajas (rojo, naranja) y deja pasar las azules. Cuando es suficientemente ancha (o profunda), el agua es azul, como un trozo de vidrio azulado. Y cuanto más ancha sea más notable es el color. Una gota de agua es transparente; una bañera llena de agua es de un azul tenue. Pero visto desde arriba, desde el avión, por ejemplo, el color del agua es una combinación de su absorción intrínseca y de la reflexión del color del cielo. Y el color del mar en el horizonte es un reflejo del cielo. El mismo azul, con dos causas distintas; Raman y Rayleigh tenían razón. Y a esto se suma el efecto de las sustancias disueltas, algas, limo, y cosas que hacen que el Río de la Plata sea “color de león” y que el Danubio nunca haya sido azul.
Los colores son un maquillaje cambiante de la naturaleza y a veces no tiene sentido hablar del color de algo, ya que depende de cómo esté iluminado o cómo se lo mire.
En un soneto magistral, Argensola se refiere al maquillaje, a la “beldad de su mentira, que en vano a competir con ella aspira, belleza igual en rostro verdadero”. Y qué importa el engaño de esa cosmética, “si nos engaña igual Naturaleza”.
El remate es conocido, por el epígrafe del tango: “Porque ese cielo azul que todos vemos no es cielo ni es azul, y no es menos grande por no ser verdad tanta belleza”.


"El gen del futuro"

Minuto ocho. Ethan Hawke o, mejor dicho, su personaje Vincent, recuerda las circunstancias de su nacimiento: “Solían decir que un niño concebido por amor tiene más posibilidades de ser feliz. Ahora ya no lo dicen. Jamás entenderé lo que se apoderó de mi madre para pongenómicaer su fe en las manos de Dios, en vez de en las de su genetista local. Diez dedos, diez dedos del pie. Eso era lo único que importaba. Ahora, no. Ahora, después de sólo segundos de haber nacido se sabía la hora y la causa exacta de mi muerte”

Así comienza la nota de Federico Kukso que la Revista Crítica publica hoy, en su edición número 15. Se refiere a la película GATTACA, (si no la vieron, deberían...) y el relato de esta escena da pie a una interesante reflexión acerca del descubrimiento del mapa genético humano que, según el autor "ha generado utopías y pesadillas. Desde el anuncio de un científico de que podremos vivir 1.200 años hasta la fantasía de la película GATTACA de que la posición —o la exclusión— social se definirán por lo que uno lleva en los genes".

¿Qué cambió para la humanidad ahora que el futuro no está en el espacio exterior y en la conquista de los planetas, sino en el espacio interior, la conquista de los genes? Esta es la pregunta que guía el texto que les recomendamos, que pueden leer completo bajándose el archivo en pdf del enlace a la revista...y ustedes ¿qué opinan?


La educación superior crece y el gran desafío es evitar la deserción

Argentina llevó si inquietud a la Conferencia Regional que finalizó ayer en Colombia: El país exhibe altos niveles de inscripción, pero tiene dificultades para retener alumnos.

La nota de Juan P. Casas que publica hoy el diario Clarín, hace referencia a la participación de nuestro país en la Conferencia Regional de Educación Superior (CRES). Estos son algunos testimonios:

  • Mientras en el resto de América latina y el Caribe se preocupan por continuar aumentando la matrícula de estudiantes en educación superior -entre 2000 y 2006 creció 72,4 %-, en la Argentina la atención se centra en cómo retener a los jóvenes para que no abandonen o retarden sus carreras y egresen con un título terciario o universitario. "Apenas el 22% de los alumnos lo consigue. La brecha varía algunos puntos según públicas y privadas, aunque no es significativa. La problemática de la retención será el debate en la región en los próximos años, pero nosotros ya lo estamos viviendo", reconoce el secretario de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación, Alberto Dibbern.
  • El 59% de los jóvenes argentinos de entre 18 y 24 años accede a la enseñanza superior, según datos del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior de América latina y el Caribe (IESALC), organizador del evento. En la región la media es del 32%, muy lejos del 50% de algunos países desarrollados y del 80% que alcanzan las naciones nórdicas, por ejemplo. ¿Argentina potencia? El problema es otro: el 25% de los alumnos de las universidades públicas se reinscribe en la facultad sin haber aprobado al menos una materia durante el año anterior. En las privadas, esa tasa baja al 20%. Esta tendencia se focaliza principalmente en el curso de ingreso o durante los primeros años de las distintas carreras. Y es determinante en el abandono o retardo del estudiante.
    Desentrañar el fenómeno plantea variadas inquietudes. ¿Los jóvenes abandonan por falta de recursos económicos?
  • "Si un alumno presenta dificultades para avanzar en la carrera la universidad no puede desentenderse. Muchos rectores le achacan la problemática a la mala formación de la enseñanza básica y secundaria, pero también es un tema que les compete", opina la senadora Blanca Osuna (FPV), presidente de la Comisión de Educación en el Senado y asistente a la CRES.


Áreas restringidas

Hace poco más de una década, en algún claustro de la Universidad de Buenos Aires se concursaba un cargo académico en el área de las ciencias médicas. Una docena de hombres y una mujer se postularon para ese cargo. Durante la evaluación hubo una sola persona a la que los tres señores del jurado le preguntaron si tenía hijos y si sería capaz de compatibilizar sus responsabilidades personales con las profesionales. ¿Adivinen quién fue?

La anécdota de la médica –forzada a responder algo que a ninguno de sus colegas se le había requerido– fue una de las tantas que la semana pasada salieron a la luz en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA durante la presentación del Informe Internacional de la UNESCO sobre Ciencia, Tecnología y Género, en el que participó como contraparte local la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología (RAGCyT).

Este informe da cuenta, como lo relata el artículo de Verónica Engler, publicado en Página/12, de la falta de políticas a nivel global para solucionar la disparidad entre varones y mujeres en todas las áreas de investigación y producción de saberes, constituye una especie de diagnóstico sobre las disparidades entre hombres y mujeres en el área de ciencia y tecnología, que pretende llegar a gobiernos nacionales y regionales, parlamentos, universidades y asociaciones científicas, así como también a empresas públicas y privadas, con la idea de generar conciencia sobre un problema acuciante de discriminación y también de promover políticas públicas tendientes a cambiar esta situación.

La nota completa, puede leerse aquí.


Nuevo medio de combatir el SIDA en estudio

(Fuente: AFP)  Una proteína humana podría abrir un camino para combatir el retrovirus responsable del SIDA (VIH) neutralizando la resistenci a del patógeno a los antirretrovirales, según trabajos publicados el lunes en Estados Unidos.

Los investigadores indican que bloquearon una infección con VIH en una probeta desactivando una proteína humana denominada ITK activa en los linfocitos T, células inmunitarias claves en el organismo.

La mayoría de los tratamientos contra el SIDA apuntan a las proteínas del propio virus responsable de la infección. Pero en la medida en que el VIH es capaz de múltiples mutaciones, estas proteínas cambian rápidamente y generan resistencia del virus a los tratamientos, explicaron estos científicos cuyo estudio es publicado en los Anales de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS) del 28 de abril.

Estos científicos descubrieron que actuando sobre la proteína ITK (interleukine-2-inducible T cell kinase) podían bloquear la infección por VIH de las células inmunitarias humanas.

La proteína ITK activa los linfocitos T en el mecanismo normal de respuesta inmunitaria del organismo humano, explicó la doctora Pamela Schwartzberg, del Instituto Nacional estadounidense de Investigación sobre el Genoma Humano (NHGRI), principal autor de esta investigación.

Contrariamente a las proteínas del virus VIH, la proteína ITK registra muy pocas mutaciones, subrayó, lo que explica el reciente interés de la comunidad científica por desarrollar tratamientos para neutralizarla.

Intentar contrarrestar el virus VIH que muta muy rápidamente prescribiendo combinaciones de medicamentos y cambiando de tratamientos puede en efecto incrementar el riesgo de efectos secundarios tóxicos y no siempre es exitoso, subrayó este médico.

Cuando el VIH entra en el organismo, infecta las células linfocitarias T y toma el control del mecanismo de defensa, lo que permite al virus producir copias de sí mismo.

La infección termina comprometiendo al conjunto del sistema inmunitario provocando el SIDA, el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida.

Estos trabajos muestran que si la proteína ITK no está activa, el virus del SIDA no puede usar eficazmente las células linfocitarias T para reproducirse, lo que enlentece o bloquea su propagación.


La naturaleza no es muda

Esta vez, les dejo completa una nota: este hermoso texto de Eduardo Galeano, que publicó hoy el diario Página/12.

El mundo pinta naturalezas muertas, sucumben los bosques naturales, se derriten los polos, el aire se hace irrespirable y el agua intomable, se plastifican las flores y la comida, y el cielo y la tierra se vuelven locos de remate.

Y mientras todo esto ocurre, un país latinoamericano, Ecuador, está discutiendo una nueva Constitución. Y en esa Constitución se abre la posibilidad de reconocer, por primera vez en la historia universal, los derechos de la naturaleza.

La naturaleza tiene mucho que decir, y ya va siendo hora de que nosotros, sus hijos, no sigamos haciéndonos los sordos. Y quizás hasta Dios escuche la llamada que suena desde este país andino, y agregue el undécimo mandamiento que se le había olvidado en las instrucciones que nos dio desde el monte Sinaí: “Amarás a la naturaleza, de la que formas parte”.

Un objeto que quiere ser sujeto

Durante miles de años, casi toda la gente tuvo el derecho de no tener derechos.

En los hechos, no son pocos los que siguen sin derechos, pero al menos se reconoce, ahora, el derecho de tenerlos; y eso es bastante más que un gesto de caridad de los amos del mundo para consuelo de sus siervos.

¿Y la naturaleza? En cierto modo, se podría decir, los derechos humanos abarcan a la naturaleza, porque ella no es una tarjeta postal para ser mirada desde afuera; pero bien sabe la naturaleza que hasta las mejores leyes humanas la tratan como objeto de propiedad, y nunca como sujeto de derecho.

Reducida a mera fuente de recursos naturales y buenos negocios, ella puede ser legalmente malherida, y hasta exterminada, sin que se escuchen sus quejas y sin que las normas jurídicas impidan la impunidad de sus criminales. A lo sumo, en el mejor de los casos, son las víctimas humanas quienes pueden exigir una indemnización más o menos simbólica, y eso siempre después de que el daño se ha hecho, pero las leyes no evitan ni detienen los atentados contra la tierra, el agua o el aire.

Suena raro, ¿no? Esto de que la naturaleza tenga derechos... Una locura. ¡Como si la naturaleza fuera persona! En cambio, suena de lo más normal que las grandes empresas de los Estados Unidos disfruten de derechos humanos. En 1886, la Suprema Corte de los Estados Unidos, modelo de la justicia universal, extendió los derechos humanos a las corporaciones privadas. La ley les reconoció los mismos derechos que a las personas, derecho a la vida, a la libre expresión, a la privacidad y a todo lo demás, como si las empresas respiraran. Más de ciento veinte años han pasado y así sigue siendo. A nadie le llama la atención.

Gritos y susurros

Nada tiene de raro, ni de anormal, el proyecto que quiere incorporar los derechos de la naturaleza a la nueva Constitución de Ecuador.

Este país ha sufrido numerosas devastaciones a lo largo de su historia. Por citar un solo ejemplo, durante más de un cuarto de siglo, hasta 1992, la empresa petrolera Texaco vomitó impunemente dieciocho mil millones de galones de veneno sobre tierras, ríos y gentes. Una vez cumplida esta obra de beneficencia en la Amazonia ecuatoriana, la empresa nacida en Texas celebró matrimonio con la Standard Oil. Para entonces, la Standard Oil de Rockefeller había pasado a llamarse Chevron y estaba dirigida por Condoleezza Rice. Después un oleoducto trasladó a Condoleezza hasta la Casa Blanca, mientras la familia Chevron-Texaco continuaba contaminando el mundo.

Pero las heridas abiertas en el cuerpo de Ecuador por la Texaco y otras empresas no son la única fuente de inspiración de esta gran novedad jurídica que se intenta llevar adelante. Además, y no es lo de menos, la reivindicación de la naturaleza forma parte de un proceso de recuperación de las más antiguas tradiciones de Ecuador y de América toda. Se propone que el Estado reconozca y garantice el derecho a mantener y regenerar los ciclos vitales naturales, y no es por casualidad que la asamblea constituyente ha empezado por identificar sus objetivos de renacimiento nacional con el ideal de vida del “sumak kausai”. Eso significa, en lengua quichua, vida armoniosa: armonía entre nosotros y armonía con la naturaleza, que nos engendra, nos alimenta y nos abriga y que tiene vida propia, y valores propios, más allá de nosotros.

Esas tradiciones siguen milagrosamente vivas, a pesar de la pesada herencia del racismo que en Ecuador, como en toda América, continúa mutilando la realidad y la memoria. Y no son sólo el patrimonio de su numerosa población indígena, que supo perpetuarlas a lo largo de cinco siglos de prohibición y desprecio. Pertenecen a todo el país, y al mundo entero, estas voces del pasado que ayudan a adivinar otro futuro posible.

Desde que la espada y la cruz desembarcaron en tierras americanas, la conquista europea castigó la adoración de la naturaleza, que era pecado de idolatría, con penas de azote, horca o fuego. La comunión entre la naturaleza y la gente, costumbre pagana, fue abolida en nombre de Dios y después en nombre de la Civilización. En toda América, y en el mundo, seguimos pagando las consecuencias de ese divorcio obligatorio.


Primera promoción de paleontólogos de la Argentina

La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA abrió hace seis años la licenciatura. Seis estudiantes, Leandro Gaetano, Diana Fernández, Cecilia Cataldo, Verónica Vennari, Juan Martín Leardi y Leticia Lucci, se recibieron en tiempo y forma. Las dificultades de una nueva carrera, expectativas y salida laboral. En el diario Crítica de la Argentina, les hicieron una entrevista, que podés leer completa siguiendo este vínculo.


sobre la sede Merlo

L@s abajo firmantes, docentes de la coordinación Jerusalinsky de Biología de CBC, expresamos en esta nota nuestra solidaridad con docentes y estudiantes de la Sede Merlo, y nuestro reconocimiento a la movilización emprendida por la comunidad.
(mal)Acostumbrados a trabajar en las pésimas condiciones que nos "ofrece" la UBA en la mayor parte de sus edificios (la sede del CBC del Pabellón II es, en este sentido, absolutamente standard), resulta que ahora deberíamos aceptar pasivamente que una sede "desaparezca" de la noche a la mañana...
Nos resulta inaceptable, no solamente, la actitud autoritaria y despreciativa del intendente de Merlo, sino también el abandono de l@s estudiantes y l@s docentes por parte de la propia UBA. Quienes se inscribieron en esa sede no "solicitan" ninguna reinscripción; sus docentes no desean que se les garanticen sus sueldos (nadie sabe hasta cuándo) en cualquier condición: son alumn@s que probablemente no puedan
continuar sus estudios en otro lado, y docentes que quieren enseñar a es@s alumn@s.
Por eso, los acompañamos en sus reclamos de:

* que se normalicen las instalaciones para el dictado de este cuatrimestre en Merlo (y búsqueda de una solución de más largo plazo en la zona)
* que se suspendan las llamadas "reinscripciones", por romper compromisos asumidos con alumn@s, familias y docentes.
* que cesen las presiones sobre los docentes que luchan.


Alejandro Barton
Magalí Bassarsky
Guillermo Bertrán
María José Buschiazzo
Diana Jerusalinsky
Patricia Pereyra
Alejandra Valerani
Andrea Ventura
Verónica Wendel


La mayoría sigue Ciencias Sociales

(por Javier Lorca) Mientras la mayoría de los alumnos sigue eligiendo estudiar carreras de las ciencias sociales y económicas, el desarrollo productivo del país requiere cada vez más graduados en ciencias básicas y aplicadas. (...).
Con datos registrados por el ministerio hasta el mes pasado –cuando ya se inscribió el grueso de los alumnos–, la foto de 2008 muestra que hay 271.934 aspirantes anotados, el 84 por ciento (228.560 alumnos) en las universidades públicas y el resto (43.374) en las privadas. El 39,4 por ciento del total se concentra en las ciencias sociales, el área que reúne economía, administración, derecho, comunicación, ciencias políticas y relaciones internacionales, entre otras carreras. Por orden de preferencias, siguen las ciencias aplicadas: el 27,9 se volcó este año a carreras como arquitectura, diseño, informática, bioquímica y farmacia, las industriales y las ingenierías. Con menos interesados, el tercer conjunto son las humanas –como psicología, historia, letras, filosofía y artes–, elegidas por el 13,6 por ciento. Un porcentaje muy similar –el 13,2– optó por las ciencias de la salud, como medicina, odontología, veterinarias y afines. En el último grupo se cuentan las ciencias básicas. Apenas el 3,1 por ciento de los aspirantes escogió estudiar biología, física, matemática o química. Este quizá sea el punto más preocupante: sin profesionales de ciencias básicas difícilmente se puedan generar buenas ciencias aplicadas.(...).

Dentro de las Ciencias
En las universidades públicas, las carreras de ciencias aplicadas que más aspirantes atraen este año son las ingenierías (33,2 por ciento) y las relacionadas con la informática (24,9): en ambos casos, muestran un incremento de casi 4 puntos respecto de la demanda en 2006. En cambio, en las universidades privadas son arquitectura y los diseños las que encabezan el área (35,3). Por el lado de las ciencias básicas, es biología la más elegida por los aspirantes: el 89,8 por ciento en las instituciones privadas y el 51,1 en las estatales.

La nota completa está aquí.